Las víctimas necesitan verdad

En el segundo día del 11° Festival de Cine de Neiva los asistentes analizaron la Jurisdicción especial para la paz con María Camila Moreno.

Se acercó al atril y pidió la palabra. El joven de cabello largo se ubicó frente a la cámara y preguntó sobre su familiar.En las pantallas se proyectaba la imagen distorsionada de un campamento guerrillero. Juan Guillermo dijo que su primo Iván Darío fue asesinado y quiere saber quién lo mató. 

Cinexcusa vivió un momento inédito en sus once años de historia. Ramiro Durán y Federico Montes, jefes políticos del Bloque Sur de las FARC hablaban desde las montañas de los departamentos de Caquetá y Putumayo. El público del Festival tuvo la oportunidad de confrontar a guerrilleros activos y expresar sus dudas sobre algunos puntos obnubilados del Acuerdo de Paz. El cacareo de un gallo se escuchaba de vez en vez. 

¿Qué pasará con los insurgentes? ¿Qué se viene luego del no en el plebiscito? ¿El presidente implementará por Decreto los acuerdos de La Habana? ¿Los medios de comunicación qué papel juegan en el proceso de construcción de paz?  

Los comandantes de las Farc, uno de civil y otro de camuflado,coincidieron en que los colombianos tienen la obligación de hacer una pedagogía cristalina para transformar las creencias enfatizando en el progreso cultural para el desarrollo integral de nuestro país. El papel clave es el de los medios de comunicación. Pero Juan Guillermo se fue sin respuestas satisfactorias. 

La despedida fue ambienta por la música de la selva y la promesa ante los jóvenes de dialogar en un futuro cercano en las ágoras de la Universidad Surcolombiana. Desde allí y en la arena política esperan aportar a la reconciliación y construcción de región.

El mismo día con tormenta de madrugada llegaron las explicaciones sobre cómo actuará la Jurisdicción Especial para la paz en la era posacuerdo. María Camila Moreno, directora del Centro Internacional para la Justicia Transicional, las trajo en su mochila Wayúu. El público joven las acompañó con palomitas de maíz. 

“Hay que explicar por qué el proceso de paz es una oportunidad y no podemos creer que somos moralmente superiores porque votamos por el sí. El No es una manifestación de un país que muestra resistencia al cambio y debemos analizar esa situación. También aclarar que la Jurisdicción sí tiene cárcel pero la gente no lee”, dijo con voz marcada y solicitando aumento de volumen en su micrófono. 

Más de ocho millones víctimas en el territorio nacional significan casi el 20% de la población colombiana.  “Es la primera vez en unas negociaciones de paz que las partes acuerdan un mecanismo de justicia penal. Las víctimas dicen por lo general que lo que quieren saber es la verdad y quien no esté dispuesto a contarla tendrá que estar tras los barrotes”, insistió. 

Violencia (la película) culminó pasadas las nueve de la noche. María Camila quiere que la violencia (realidad colombiana) termine pronto con un acuerdo nacional. Y salir de la paradoja de que “con guerra conseguiremos la paz”. 

Por: Juan Sebastián Arias Palomá.