
Por: Juan Sebastián Arias Palomá.
Los nadies, los hijos de nadie, los dueños de nada
Que no son, aunque sean
Que no hablan idiomas, sino dialectos
Que no profesan religiones, sino supersticiones
Que no hacen arte, sino artesanía
Que no practican cultura, sino folklore
Que no son seres humanos, sino recursos humanos
Que no tiene cara, sino brazos
Que no tienen nombre, sino número
Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local
Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata. Eduardo Galeano
Con los buenos versos de aquel literato uruguayo, Latinoamérica se vierte de múltiples nadies. Aquellos que saben y quieren lo mejor para su entorno, pero que mueren esperando el devenir anhelado. Y nuestra región sur colombiana, no está exenta de dicho suceso. Por eso, en la quincuagésima versión del festival Cinexcusa, conversaron cuatro nadies, que poco o mucho, han vivido y dejado por hacer.
Adonis Tupac, cirujano, habló de su proceso estudiantil de educación superior. Tupac, fue presidente del consejo superior estudiantil de la Surcolombiana por 1997. Periodo donde las bombas reventaban, los paros se extendían por periodos de 3 meses; y el exilio-que casi le toca-era la realidad de cualquier joven que alzaba la voz.
Lo triste es que poco o nada a cambiado. Porque las exigencias de aquellos tiempos, siguiendo las mismas. Agendas programáticas que reclaman: recurso económico, laboratorios para adecuación de espacios académicos, cuerpo docente calificado etc. Es lo mínimo por lo que debería velar el estado cuando de educación pública se trata. Pero ello, lo único que desencadenó, fue la mano dura y oleadas de violencia por la represión policial para los estudiantes que luchan pacíficamente en manifestaciones y bloqueos. Con la vil justificación de vandalismo en sus protestas; siendo el mismo estado el que infiltra su proceder activista para socavar sus propósitos sociales.
Por lo menos ahora tenemos celulares, cámaras y las redes sociales para dar testimonio de las atrocidades históricas que ha cometido el estado.
Ana Patricia Collazos, poeta y gestora cultural, rebobina sobre sus años mozos. Una infancia geográficamente en el sur de Neiva. Donde muchos de esos barrios fueron habitados por campesinos que venían desplazados desde San Antonio de Anaconia, Vegalarga y toda la zona rural que compone al municipio de Neiva. Además, de los territorios afectados por la cruenta violencia de los años 60´.
La estigmatización y rechazo a esos sectores campesinos fue lo más duro que le tocó vivir a Ana. Familias enteras condenadas al destierro que tuvieron que migrar a zonas urbanas para sobrevivir, fenómeno vigente un par de décadas después. Lo positivo, fueron los vínculos y tejidos entre las comunidades afectadas y los pobladores de las periferias. La unanimidad de sectores rezagados por distintas realidades permitió la consolidación de las primeras juntas de acción comunal. Aquel esfuerzo para construir la escuela del barrio, el hospital de acceso, el remplazo de la placa huella a la calle, la vivienda en vez del bareque, consumaron lo que hoy en día conocemos como la comuna 6 de Neiva. ¡Qué gran lucha social!
Por otro lado, el hecho del nombre de Vladimir Salazar ya es un acto de resistencia. Nombre que evoca a Vladimir Lenin, líder de la revolución bolchevique en Rusia. Nacido en el ala de izquierda, por el liderazgo innato de su padre en tiempos de radicalismos infundados, por movimientos como el EPL, que, en su momento, participó en tales filas.
Realidades que lo hicieron participar en años párvulos en colectivos como la JUCO. Pero esa misma precocidad social, lo desencantó tiempo después. Llevándolo a sectores lejanos con los que se formó. Pero, sobre todo, sintiéndose apático por el devenir de los tiempos y sus liderazgos de pacotilla que más que resolver afugias, incendian la casa común.
Por eso siempre voto en blanco. Porque los que creo que pueden hacer las cosas bien, nunca gobiernan.
Vladimir concuerda entonces con Luis Fernando Pacheco, abogado y gestor de paz; en que otra lucha social tiene que ver con la transparencia en las instituciones públicas.
Lucha que no han venido de la calle sino de lo burocrático. Pero que viene siendo campal ese enfrentamiento de David contra Goliat para salvaguardar el erario. Porque salvaguardar los recursos públicos para su proceder adecuado en proyectos de educación calificada, salud digna, vivienda social, calidad de vida etc. sucumbe en las arcas de la corrupción de los “lÍderes” que se hacen elegir cómo los adalides de la patria.
En conclusión, hay divergentes pensamientos, ideologías y sistemas económicos que defendemos a capa y espada. Lo bueno, es que la gran mayoría convergimos en las causas sociales. Ya que a todos nos gustaría erradicar la pobreza y desigualdad. Acabar el hambre y la violencia. Y Garantizar calidad de vida en todos los rincones del mundo.
Por eso, las causas sociales se legitiman más con el correr de los días. El fungir del político desenmascara una pantomima para la sobrevivencia de las élites y el pensar distinto para construir todos juntos, es la reivindicación del feminismo, animalismo, medio ambiente, campesinado, indígenas, comunidad LGTBI; y todos los sectores sociales que fueron silenciado por años.
A las luchas sociales les debe seguir la negociación. Los cambios siempre serán graduales y paulatinos. Como decía Descartes: Pienso, luego existo.