
Por: Juan Sebastián Arias Palomá
1-La Colombia profunda no es más que una perspectiva por donde se le mire. El campesino ha manifestado por décadas su situación de agobio, expropiación y sangría desmedida. La Colombia profunda para el campesinado es el centro del país con sus grandes medios de comunicación y sus empresas de renombre. Las que no han querido reconocer el flagelo y las necesidades de los campesinos.
2-Cuando tus familiares caen por causas de la guerra histórica que libra nuestro país, y con tan solo 7 años debes asumir el rol de madre y padre, tus condiciones y realidad de joven se modifican drásticamente. Y no se vive, se sobrevive, es una constante de supervivencia.
3-Lo trascendental en esta lucha y la reivindicación con el tema de la producción de la hoja de coca, es erradicar el estigma de “ilegales”. Porque no son ningunos delincuentes, narco cultivadores o hacendados con fines delictivos o promotores de violencia, son campesinos, el eslabón más lacerado en la reivindicación de derechos y oportunidades.
4-Por décadas hemos visto que el cosmopolitan, liberal, blanco, de universidad privada es el protagonista que empodera a las comunidades para salir del subdesarrollo. Y no, mis amigos. Los protagonistas siempre serán los habitantes de las comunidades que ancestralmente han trabajado la tierra y que hoy por hoy, saben cómo mantener y conservar su legado.
5-Reivindicar a los campesinos es:
Que les compren sus cosechas.
Que se comercialicen sus productos a un mejor precio.
Que la carreteras y rutas de acceso sean viables para transportar sus productos.
Que haya una infraestructura y un mercado digno para ser considerados unos granjeros.
6-Son a las pequeñas juntas de acción comunal (JAC) de las veredas más remotas y profundas a las que toca empoderar. Así la bola de nieve va creciendo y el resultado final será un colectivo unificado consumando la tan anhelada y estructural reforma agraria o rural integral.